La nevera llega al piso nuevo, la enchufas nada más colocarla y a los dos días empieza a hacer un ruido que antes no hacía. O la lavadora, en su primer centrifugado, se desplaza medio metro por la cocina. No es mala suerte: casi siempre es una preparación que se hizo con prisas o que no se hizo.
Trasladar electrodomésticos en una mudanza tiene poco de complicado y mucho de metódico. Son aparatos pesados, con piezas móviles, circuitos de agua y, en el caso del frigorífico, un sistema de refrigeración que no agradece según qué posturas. Tratarlos como un mueble más es el error más habitual.
En esta guía repasamos qué hacer con cada uno antes, durante y después del traslado: cómo vaciar y descongelar la nevera, para qué sirven los tornillos de transporte de la lavadora, cómo desconectar el lavavajillas y qué hay que tener en cuenta con el horno y la placa.
Qué implica trasladar electrodomésticos en una mudanza
Trasladar electrodomésticos en una mudanza significa desconectarlos de la corriente y, cuando corresponde, de la toma de agua y del desagüe; vaciarlos y secarlos; inmovilizar sus piezas internas; protegerlos por fuera y transportarlos en la posición adecuada. Al llegar, hay que dejarles el tiempo de reposo que necesiten antes de ponerlos en marcha.
Cada aparato tiene sus particularidades, y el manual del fabricante es siempre la referencia más fiable. Si no lo conservas, la mayoría de las marcas lo tienen disponible en su web buscando el modelo, que suele aparecer en una etiqueta en el interior de la puerta o en la parte trasera.
Una advertencia antes de empezar: la desconexión y conexión de tomas de agua, gas o instalaciones eléctricas debe hacerla quien sepa. Si tienes dudas con un grifo, una manguera o un enchufe en mal estado, llama a un técnico. Lo que aquí contamos es la preparación para el traslado, no la instalación.
La nevera: vaciado, descongelado y transporte en vertical
El frigorífico es el electrodoméstico que más atención pide, y también el que más se suele descuidar. La preparación empieza uno o dos días antes de la mudanza, no la misma mañana.
Vaciar y descongelar con antelación
Planifica las comidas de los últimos días para ir vaciando la nevera y, sobre todo, el congelador. Lo que no se consuma, mejor regalarlo a un vecino que intentar transportarlo: los alimentos congelados aguantan mal un traslado de varias horas.
La víspera, desenchufa el aparato y deja las puertas abiertas para que se descongele. Coloca toallas y una bandeja en la base, porque el agua sale. Cuando ya no quede hielo, limpia el interior y sécalo bien. Una nevera cerrada con humedad dentro durante el traslado es la receta perfecta para malos olores.
Retira las bandejas, cajones y estantes de cristal y embálalos por separado, envueltos en papel o mantas. Si se quedan dentro, pueden romperse con cualquier movimiento.
¿Se puede transportar una nevera tumbada?
Es una de las dudas más habituales. La recomendación general es transportar el frigorífico en vertical, porque el compresor contiene aceite que, con el aparato tumbado, puede desplazarse hacia el circuito de refrigeración. Por eso se aconseja moverlo de pie y bien sujeto a la pared del camión.
Si por el acceso no queda más remedio que inclinarlo, se hace durante el menor tiempo posible y nunca apoyándolo sobre la parte trasera, donde están los tubos del circuito. Algunos fabricantes indican sobre qué lateral puede apoyarse; otros lo desaconsejan por completo. De nuevo, el manual manda.
Esperar antes de enchufar
Al llegar al destino, no enchufes la nevera en cuanto la coloques. Hay que darle tiempo para que el aceite vuelva al compresor. Se suele recomendar esperar varias horas si ha viajado en vertical, y más si ha ido inclinada, pero el tiempo exacto depende del modelo y es el fabricante quien debe indicarlo. Mejor esperar de más que quedarse corto.
La lavadora: tornillos de transporte y desagüe
Si tu lavadora conserva sus tornillos de transporte, no los tires. Son unas piezas largas que se insertan en la parte trasera y fijan el tambor para que no golpee contra la carcasa durante el traslado. Vienen instalados de fábrica y se retiran al instalarla por primera vez.
Una mudanza de lavadora sin tornillos de transporte no siempre acaba mal, pero el riesgo existe: el tambor va suelto, oscila con cada bache y puede dañar los amortiguadores o la suspensión. Si los perdiste, busca el modelo exacto y consulta al fabricante o a un servicio técnico si se pueden conseguir. Como solución de emergencia, hay quien rellena el hueco entre tambor y carcasa con mantas, aunque no inmoviliza igual.
Vaciar el agua antes de moverla
Aunque parezca vacía, la lavadora siempre guarda algo de agua en el filtro y en la manguera de desagüe. Antes de desconectarla, cierra la llave de paso, retira la manguera de entrada y vacía el filtro, que suele estar en la parte inferior frontal. Ten a mano un barreño bajo y trapos: sale más agua de la que esperas.
Deja las mangueras secas, enróllalas y sujétalas con cinta a la parte trasera o guárdalas en una bolsa etiquetada. Lo mismo con cualquier pieza suelta. El día de la instalación, buscar una manguera por las cajas es lo último que te apetece.
El lavavajillas: desconectar sin dejar agua dentro
Desconectar el lavavajillas se parece bastante a la lavadora, con una diferencia: suele estar integrado bajo la encimera y fijado a los muebles de cocina. Hay que soltar esos anclajes antes de sacarlo, y a veces retirar el zócalo inferior.
Cierra la llave de paso, desconecta la toma de agua y el desagüe y vacía el agua que quede en el fondo. Limpia el filtro, retira las cestas y deja la puerta entreabierta unas horas para que se seque. Las cestas pueden viajar dentro si van bien sujetas, aunque es preferible embalarlas aparte.
Durante el transporte, el lavavajillas va de pie y con la puerta cerrada y asegurada con cinta que no deje residuos. Si es un modelo integrable con panel de madera, protege ese frontal como protegerías un mueble, porque es lo primero que recibe golpes.
Horno, placa y microondas
El horno empotrado y la placa de inducción o vitrocerámica suelen estar conectados directamente a la instalación eléctrica. Su desconexión, igual que la de cualquier aparato de gas, corresponde a un electricista o a un técnico autorizado. No lo improvises.
Una vez desconectados, el tratamiento es sencillo. Retira bandejas y rejillas del horno y embálalas aparte. La placa, que es una superficie de vidrio, necesita protección rígida: cartón grueso o un panel en ambas caras, y nunca debe viajar con peso encima. El microondas, por su parte, pide sacar el plato giratorio y embalarlo por separado.
Embalaje de electrodomésticos: lo que marca la diferencia
Un buen embalaje de electrodomésticos no busca solo evitar arañazos. También impide que las puertas se abran, que los cables se enganchen y que las piezas sueltas se pierdan. Lo ideal es la caja original, pero casi nadie la guarda, así que la alternativa son las mantas de mudanza y el film estirable.
Cubre el aparato entero con mantas y fíjalas con film, sin apretar tanto que marque las superficies de acero inoxidable. Asegura las puertas con cinta de carrocero o con cintas elásticas, y recoge el cable de alimentación pegándolo a la parte trasera. Si hay tornillos, bandejas o accesorios en bolsas aparte, etiquétalos con el nombre del aparato.
En el camión, los electrodomésticos grandes viajan de pie, pegados a una pared y sujetos con cinchas para que no se desplacen. Es de las primeras cosas que se cargan y de las que más cuidado piden al descargar, porque su peso se concentra en poco espacio. Una lavadora estándar puede pesar más de 60 kilos, y cargarla sin carretilla ni ayuda es buscarse una lesión.
Cuándo compensa dejar el traslado en manos profesionales
Mover una nevera de dos puertas por una escalera estrecha no es una tarea para improvisar con un amigo un sábado por la mañana. El riesgo no es solo romper el aparato: es hacerse daño o dañar paredes, suelos y marcos por el camino.
Un equipo de mudanzas cuenta con carretillas para electrodomésticos, mantas, cinchas y experiencia en maniobrar pesos grandes en espacios reducidos. Y cuando un aparato no pasa por la escalera, la plataforma elevadora permite sacarlo por el balcón o la ventana sin forzar el acceso.
Eso sí, conviene tener claro qué incluye el servicio y qué no. La desconexión y conexión de tomas de agua, gas o electricidad no forman parte del transporte, y lo recomendable es que la haga un profesional de fontanería o electricidad antes y después de la mudanza. Pregúntalo siempre al pedir presupuesto.
Trasladar electrodomésticos en tu mudanza con Mudanzas Corullón
Los electrodomésticos son de lo más caro que hay en una casa, y también de lo que peor lleva un traslado descuidado. Prepararlos bien, transportarlos en la posición correcta y dejarlos reposar antes de ponerlos en marcha evita la mayoría de las averías.
En Mudanzas Corullón llevamos 30 años moviendo neveras, lavadoras y lavavajillas por fincas antiguas y edificios nuevos de Barcelona, Sabadell y Terrassa. Sabemos cómo protegerlos, cómo cargarlos y cuándo merece la pena recurrir a una plataforma elevadora para no arriesgar un aparato ni una escalera.
Si vas a trasladar electrodomésticos en tu mudanza y quieres saber qué necesitas, cuéntanos qué aparatos tienes y cómo son los accesos de origen y destino. Solicita una valoración personalizada y el equipo de Mudanzas y Transportes Corullón te propondrá la forma más segura de llevarlos a tu nueva casa.

